jairaki. lejos de la tristeza

jueves, enero 03, 2008

  Frustación...


Me he apuntado a una oferta laboral únicamente porque entre los requisitos deseados se precisa… tolerancia a la frustación. Más que nada para que me lo expliquen. ¿De trabajar en su empresa… voy a trabajar rodeada de frustados y he de ser tolerante… o la que acabará frustada seré yo?

Me reía con Sufumu y entre risa y risa le he dado a enviar. Lo peor no es el requisito que piden, no. Lo peor es que había… ¡84 personas apuntadas! Definitivamente la peña está muy mal o somos todos unos curiosos de mucho cuidado.

  Gracias blog, por reencontrarme con él…


Mi padre creía en los ángeles. Decía que siempre tenía uno en el hombro que le protegía y, las muchas veces que estuvo en peligro por su trabajo, así fue. Aunque desgraciadamente un 17 de diciembre de hace unos años ese ángel debía estar de vacaciones… Sufrimos la pérdida más importante y triste que hemos tenido.

Yo también creo en los ángeles y sé que mi padre es ahora el que nos protege, a mis hermanas y a mi madre. Este 17 de diciembre nos lo volvió a demostrar. Tras acudir a urgencias con mi madre porque sangraba, estábamos a la espera de los resultados de la colonscopia y el miedo a que la historia se volviera a repetir nos atizaba fuerte en la cabeza. Le pedimos una señal y nos la dio. Tras días de espera, llegaron las noticias positivas y lloramos y saltamos y reímos de alegría. Sigue con nosotras…

También creo en otro tipo de ángeles. De carne y hueso que puedes abrazar y besar y hasta dar collejas. Realmente por muchas cosas malas que me pasen siempre daré gracias por conocer a esas personas. A uno de estos ángeles le estaremos eternamente agradecidas.

En una de aquellas épocas en que los médicos habían tirado la toalla con mi madre y nos decían que no podían hacer más, le conocí. De no poder caminar… pasó a aguantar excursiones largas, a volver a tener energía y hasta los propios médicos alucinaban… Los masajes, las infusiones, la dieta que le dictó… hicieron el milagro. Es una de esas personas tan auténticas y buenas que hasta nos enseñó como hacer los masajes a nuestra madre para que no tuviera que bajar a Barcelona. El destino a veces te separa, un cambio de ciudad, pero el destino te vuelve a unir.

Gracias al blog di con él de nuevo un día y hemos retomado el contacto. Él también tiene un blog: Naturaleza, vida y universo. Ahora ayuda a mi suegra y a mi también me está ayudando con la vista. Pero la alegría del reencuentro no ha sido sólo por esto.

Cuando le tienes delante, conociendo las duras enfermedades que ha superado, y ves que nunca le falta su sonrisa, y notas que te trasmite tanta paz… descubres que estás delante de un ángel de carne y hueso, relleno de bondad, y pienso... soy afortunada, sí señor.

lunes, noviembre 05, 2007

  Al límite...


Cuando ya no sabes qué hacer para luchar contra la tristeza, cuando te atrapa y te ahoga y te da vértigo, cuando al intentar alejarla se te engancha como negro chapapote en el alma, cuando pensar que de cosas peores has salido ya no sirve de nada, cuando el positivismo ya no es tu fiel compañero y las lágrimas empujan y tiran al suelo tu sonrisa pisoteándola, cuando el pensar que mañana volverá a salir el sol ya no es suficiente… es que está jodido el tema, para que vamos a engañarnos.

jueves, octubre 25, 2007

  Lágrimas…


En el asiento de enfrente del tren donde me senté ayer, estaba un chico de unos 17 ó 18 años como mucho diría yo. Al mirarle me di cuenta de que tenía ojos de haber llorado. No eran de emporrado, eran de llorar y de estar a punto de volver a hacerlo. Ver llorar a las personas siempre me pone triste, aunque no las conozca y empecé a pensar si se habría peleado con su novia, tendría algún familiar enfermo, se habría peleado con sus padres o que otra cosa podía haber provocado esa tristeza en su mirada. Escuchaba música atentamente y miraba por la ventana.

Ganas me dieron de decirle que no se preocupara que mañana volvería a salir el sol, por muy lluvioso que estuviese el día, pero como viene siendo habitual en mis trayectos en tren no dije nada. Empezó a hablar por el móvil con el auricular y hablaba con su padre. No había encontrado dos de los libros que había ido a comprar y le daba el encargo de que los comprara él. Le repitió el título tres o cuatro veces y soltó una carcajada diciendo: “¡Claro que saben lo que escriben! … vale pues muchas gracias. Adiós padre”.

Me sorprendió gratamente que riera abiertamente y me sorprendió aún más el uso de la palabra “padre” en un chico de su edad. Me quedé más tranquila y pensé que esta vez había hecho bien en no mencionar la obviedad de que mañana iba a salir nuevamente el sol. Aunque ahora que lo pienso una vez no me mordí la lengua y debería haberlo hecho, pero eso lo cuento otro día.

viernes, septiembre 14, 2007

  Fantasmas...


Al volver de vacaciones y descargar las fotos en el ordenador, descubrí un extraño detalle en una de ellas. Vale, llámame alucinada de la vida, pero yo diría que una mano misteriosa está donde no debería estar. Por un momento pensé enviarla al programa de Iker, pero luego recapacité. Total para que me diga que son arrugas del pantalón y me quite la ilusión de haber aparecido fotografiada junto a un espectro, pues mejor que no.

Me gustan los fantasmas como el propietario de la mano misteriosa y no me dan miedo. Miedo me dan los de carne y hueso y, por desgracia, he tropezado con unas y unos cuantos. Lo malo no es que se crucen en mi camino, de todo se aprende. Mi pena es no saber reconocer a este tipo de personas a tiempo. Para mi todo el mundo es bueno y tarde o temprano acabo descubriendo que no siempre es así. Pero no aprendo y vuelvo a recibir.

Tengo suerte de contar con aliados cazafantasmas que tras el primer encuentro ya me avisan… no te fíes ni medio pelo. Lo jodido, o no, es que siempre aciertan. J. es una de estas personas y Sufumu otra. Al principio había la típica discusión… que nooo, que no tienes razón, pero el tiempo me demostraba siempre la cantidad enorme de razón que tenían. Después ya no dudaba de sus criterios y no es que me sirviera de mucho, pero al menos cuando recibía la puñalada esta no dolía, porque sabía que tarde o temprano llegaría.

Les voy a enseñar a tan dignos jueces la foto de marras y que me den su opinión. Aunque yo seguiré pensando que la mano de la foto es de un fantasma… un fantasma lujurioso, of course.

martes, septiembre 04, 2007

  Mi primera vez… totalmente traumática


¿Estás nerviosa? No, al contrario. Estoy muy relajada y tranquila. Bien, eso es bueno. ¿Lo has hecho antes? No, nunca, aunque es cierto que he soñado muchas veces con este momento. Aha… ¿y tienes ganas? Muchísimas. Eso es también muy importante que no lo hagas obligada. Bien, pues empecemos…

Una extraña sensación de euforia recorría mi cuerpo y me parecía increíble que hubiese llegado el momento. La voz de mi desvirgador me despertó de mis ensoñaciones… Ei que te pierdo antes de empezar… Ponte el cinturón…

Estos son los intermitentes (derecho e izquierdo), las luces, las marchas… primera, segunda, cuarta, quinta… limpiaparabrisas, freno de mano, … ¿Me puede volver a explicar lo de los intermitentes? es que confundo la izquierda y la derecha. Levantamiento de ceja del profesor. Más levantamiento cuándo intenté arrancar con el freno de mano puesto y ya se le salían de la cabeza con los acelerones que pegaba y los volantazos. Todo el relajamiento y tranquilidad que acumulaba se disipó como por arte de magia y en su lugar aparecieron un sinfín de despropósitos.

Sé que no debo conducir por la izquierda y que acelerar y embragar tampoco. Después de 30 veces que me lo repitió yo asentía. Sí, sí, ... ya, ya, si mi cerebro le hace caso pero mis pies no reaccionan. Pero ¿¿has aprobado la teórica?? ¡No ves que esta calle es dirección prohibida! ¡¡Pero no mires las marchas cuando las cambies!!

Convertida en un manojo de nervios y tiesa como un palo, me dio por pensar en voz alta… Que mala, soy nefasta Dios, una negada total. ¿Alguna vez ha conducido con alguien así? El profesor ya no sabía qué decir. No aceleres tanto, no corras tanto… ¡Pero si voy a 20! Estaba confundiendo el cuentarevoluciones con el cuentakilómetros. Iba rápido para coger curvas a 70. Cuando aprendí a saber a cuánto iba, fue cuando empecé a crear una hermosa caravana. Otra rotonda, cuidado que volcamos. Me frenó unas cuántas veces y otras tantas tuvo que controlar el volante. Yo seguía pensando en voz alta. No, si soy masoquista. Nunca antes había pagado por sufrir tanto. Ya, ya, que frene. No si es que me duele el estómago, la cabeza, la nuca y las piernas. ¿Qué hora es? Tranquila que si a las seis seguimos en carretera no te dejaré tirada. No si es para bajarme ya. Dios que acabe esto. ¿Qué puedo respirar? No, que me desconcentro. Bufar sí que bufaba. Todo el rato. Buffff, bufff. Al regresar a la autoescuela les avisé. No os extrañe nada si os pide un aumento de sueldo o se coge la jubilación anticipada el señor profesor… No si más canas ya le vemos...

J por la noche, al explicarle todas las barbaridades que había hecho, me decía que se moría de la risa conmigo. Mira igualito que el profesor él también se moría… pero de miedo. ¿Lo peor? Que hoy tengo que volver. Igual me tomo un carajillo antes para tranquilizarme un poco.

jueves, agosto 09, 2007

  Perra callejera...


Me pierdo últimamente, durante 20 minutos por trayecto, callejeando por el barrio barcelonés de La Ribera. Nunca pensé que tendría algo que agradecer a Renfe, pero así es desde que debo bajarme en la estación de Francia. Disfruto del paseo al trabajo como una niña con zapatos nuevos. Camino con la mente en blanco y los ojos en cuatricomía, aspirando por cada poro de la piel la belleza rara y calmada de cada escena.

Descubro fachadas, tiendas, plazas y olores a cada paso. Mi nefasto sentido de la orientación hace que el recorrido varíe en cada trayecto. De repente aparezco en la calle dels Petons muy muy estrechita, tanto que tendrían que rebautizarla con el nombre de los Morreos, como voy a dar a la trastienda del taller de Joan Brossa. No deja de maravillarme la perduración de la tienda de bacalao y aceitunas, donde mis padres compraban de jóvenes, ni la belleza de un simple cartel de la floristería Flors and Flowers, cerrada ahora por vacaciones: cuadradito y lila, que contrasta con toda la piedra que le rodea. Farmacias antiguas de madera, panaderías con terracita en la plaza, adoquines, iglesias y bancos…

Al mediodía el escenario cambia por completo y se mezclan olores de orégano con curry. Mucha más gente, más vida, más ruido, menos intimidad. Deseé hace poco poder visitar la zona con lluvia y así lo pude hacer ayer. Lástima que la suela de mis zapatos resbaladiza no me dejara disfrutar como me hubiera gustado del paseo.

Echaré de menos todo este baño purificador cuando tenga que volver a bajarme en mi estación de siempre y aunque deba agradecer a la compañía ferroviaria estos paseos estivales, eso no quita que siga viajando sin billete hasta el servicio se normalice. Faltaría más.

jueves, julio 26, 2007

  Cuentos nocturnos...


Casi cada noche antes de dormir, me invento un cuento y se lo explico a J. A veces la protagonista es una tortuga que quiere llegar a una isla, otras una niña que tiene pecas y zapatos azules y nunca repito tema ni historia.

Sin embargo J siempre empieza igual sus cuentos. Había un vez una niña muy bonita… Yo le interrumpo… ¿se llamaba Jairaki? Sí, se llamaba así. Sigue… que iba caminando por un bosque… Vuelvo a interrumpir…¿y se encuentra con un lobo? Sí, se encuentra con un lobo. Aquí se acaba el cuento, porque yo ya me quejo de que siempre es el mismo. Entonces cambia… Había una vez una niña que iba paseando por un pueblo… pero la niña se vuelve a encontrar con el lobo y me vuelvo a quejar de la injusticia cometida. El otro día me sorprendió gratamente. Me explicó la historia de una niña que iba paseando por la playa y, aunque parezca mentira, no se encontró con un lobo. Empezó a escarbar en la arena y apareció un pie que pertenecía a una pierna de una persona muerta. La niña pilló tal trauma que se dedicó a matar gente en la playa y enterrar sus cuerpos en la arena y colorín colorado el cuento se ha acabado. Me gustó mucho el cuento porque era diferente y me sorprendió el final y además no aparecía ningún lobo.

Ayer me quedé dormida en el sofá y tuve pesadillas. Cuando me desperté y me fui a la cama muerta de miedo le pedí a J. que me contara un cuento, pero que fuera muy muy feliz y que no salieran ni muertos, ni pies, ni caperucitas. Había una niña… que se encontró a un niño y le dijo bonito. Colorín, colorado este cuento se ha acabado. Me dormí toda tranquila y sin miedo.
 

ecoestadistica.com Creative Commons License
licencia de Creative Commonscontadores Contadores .