viernes, diciembre 03, 2004

A veces sueño con el (y II)...

continuación...

Cuando llegué a Valencia, aún me duraba la hinchazón de ojos de la llorera de la tarde. Llegué de trabajar, y cabezona de mí, expliqué lo que había pasado y que me iba a Valencia, con J. o sin él y sin saber ni dónde ni cómo. Me daba igual estar en un banco con él en la calle, que en la estación de autobuses. Quería hacer lo que me gustaría que hicieran por mi. No quería que pasara por eso todo solo. La serenidad y templanza de mi Diosa-Madre volvió a funcionar. Fue ella a quien se le ocurrió lo de mi tía y ella misma quien la llamó para explicárselo. Ella misma la que me tranquilizó y me hizo ver que los impulsos están bien, pero hay que estar sereno y ver las opciones antes de lanzarte.

Serían las 3 de la mañana cuando picamos al timbre de mi tía. Nos fuimos a dormir y mañana sería otro día. Me pasé el fin de semana de charla. En realidad yo no hablaba mucho, dejaba que él lo hiciera. Había dos opciones: hablar con sus padres, perdonar, olvidar y esperar a que el tiempo pusiera las cosas en su sitio o que volviese a Barcelona. Habíamos hablado con su ex y nos dijo que podría estar en su casa hasta que encontrara algo, que por eso no sufriera. M. me preguntaba que qué debía hacer. Mi respuesta no ayudaba mucho. Debes hacer lo que creas más conveniente. Hagas lo que hagas te apoyaré, tanto si te quedas como si te vas. Tus padres te han hecho daño, pero son tus padres y pueden cambiar las cosas y en Barcelona tienes muchos amigos. Igual te podría decir ven para Barcelona que tus padres no se lo merecen, pero eres tú, son tus padres y es tu decisión y aunque ahora no te lo parezca igual les echas de menos luego. No le podía decir haz esto o lo otro. No lo consideraba justo.

El fin de semana se acabó y llegó el momento de decidir. ¿Que vas a hacer? Me voy a Barcelona. ¿Estás seguro? Sí. Pues que dios reparta suerte. Carretera y manta amigo y OBK en la radio.

Le acercamos a casa de su ex, una bellísima persona, y estuvimos un buen rato de charla con él. Los días siguientes fueron de movilización. Le miraba hospitales, imprimía currículums, mirábamos pisos… De repente una tarde no viene y otra y otra. Me encontré con una amiga común y me dijo que M. había vuelto a Valencia. Sin decirme nada. Sin despedirse. No se atrevió. Yo no sabía cómo explicar en mi casa lo que había pasado. Ves siempre te pasa lo mismo, te vuelcas con la gente y mira.

Yo estaba dolida. No porque se hubiera ido sin decir nada. No porque se hubiera marchado. Estaba dolida porque él pensó que yo no entendería su marcha, cuando nunca le había dicho haz esto o haz lo otro. Me dolió que no recordara mis palabras en las que le aseguraba que tomase la opción que tomase le apoyaría.

Durante años, recibía cada Navidad su postal, con textos preciosos sobre nuestra amistad que seguía en el cielo y que se la hacían recordar las estrellas. Lo reconozco las esperaba con ansia y tristeza a la vez. Nunca le respondí. No sé a ciencia cierta porqué. Sé que volvió a Barcelona con sus padres, en el pueblo donde mis hermanas tienen el videoclub. Sé que su enfermedad no ha ido a más. Una vez lo vieron de lejos y tenía muy buen aspecto. Una amiga me dijo que quería verme, pero que tenía vergüenza y yo le dije que no la tuviera que no me importaba lo que había pasado, pero no lo hizo y esta vez no quería ser yo la que diera el paso.

Durante estos años de alejamiento, de repente en plena noche me visita a través de los sueños. He soñado con él en varias ocasiones. Siempre es lo mismo, pero en diferentes escenarios. Me lo encuentro y nos damos un enorme abrazo, llorando de alegría.

Hace tiempo que no sueño con él, pero ya no lo digo, porque muchas veces la respuesta de mis interlocutores es la misma. No sé porqué sigues pensando en él. Yo tampoco lo sé o sí, porque me gustaría que la vida le haya tratado y le siga tratando bien.

3 comentarios:

  1. Es una historia preciosa... parte de tu vida, claro.
    Me has emocionado, juraría que una lágrima intentó asomar... pero como buen chico duro conseguí retenerla.
    Que hermosos son los sentimientos que os hacen humanos
    Un abrazo Jairaki, eres estupendamente maravillosa

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  2. A mí también me han emocionado -como siempre- tus senitmientos, pero yo, que no soy tan hombre de verdad como el de arriba (o el de abajo, que no recuerdo cómo se ordenan estos comments), no puedo contener las lágrimas.
    Un abrazo muy fuerte.

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  3. No más lágrimas queridos amigos, sólo las de alegría! Muchos besos!

    PD: Accidentalmente han desaparecido los comentarios ya pubicados de haloscan en cuantito blogger me responda volverán a aparecer que tengo el acceso a cambios bloqueado

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